LA EXPANSIÓN DE COGOTAS HACIA LEVANTE

EN CONSTRUCCIÓN


Esteve Gálvez, en el yacimiento de Tossal del Castellét, encuentra en 1944 piezas con decoración mediante boquique, excisión e incisión, planteando la llegada de producciones típicas de la Meseta hasta la región levantina.



Tras aparecer hallazgos similares a los de Tossal del Castellet en la zona de Alhama de Aragón, parece confirmarse que llegaron a través de la ruta del Jalón.



En 1951, en el yacimiento de Tajada Bajera (Teruel) algunos fragmentos de incisión y boquique mantienen la teoría del camino hacia el este de la cerámica Cogotas I. En este lugar, aparece una gran vaso con decoración excisa asignado a la cultura meseteña pero con claros elemento de evolución autóctona. 


En la actualidad, la expansión del fenómeno Cogotas I desde la meseta se muestra de forma tan clara que, de forma sistemática, será uno de los rasgos a tratar por tod@s l@s autor@s que se acercan a la definición Cogotas I.

Así, podemos definir como territorio inicial o nuclear, el espacio determinado por la cuenca del Duero y el sector del Alto Tajo. La expresada expansión, desde este espacio "sólo" es un añadido a la cultura material local y no una "invasión" o sustitución de la misma.

YACIMIENTO DE LA YECLA (Santo Domingo de Silos - BURGOS)

Cogotas I, es el principal grupo arqueológico de la Edad del Bronce del interior de la Península Ibérica. 

En  el  interior  de  la  Península  Ibérica  la  costumbre  de  cavar  hoyos  –polimorfos  y  multifuncionales – responde a unas prácticas sociales habituales  y  milenarias,  documentadas  ya  entre  los primeros grupos agrarios. Las repetitivas y extendidas fosas de Cogotas I parecen  constituir  un  recurso  próximo,  propio  de  la experiencia  cotidiana;  cualquier  sujeto  habría participado alguna vez en la vivencia de su excavación, uso o colmatado, conllevando costumbres muy extendidas y probablemente formalizadas.

En el 36 % de las estaciones con material atribuido al Bronce Medio (Protocogotas) se  han  reconocido  ocupaciones de culturas previas, fenómeno que afecta a la mitad de los sitios adscritos al Bronce Final (Cogotas I Pleno). Destaca un mayor índice de reocupaciones múltiples –más de tres– en el dominio kárstico, especialmente en la provincia de Burgos, o vinculadas a recursos  naturales (hídricos, agrarios, minerales), siendo lo más usual la coincidencia  de  sólo  dos  fases.  En  segundo  lugar, se han señalado asociaciones significativas entre los sitios  Cogotas  I  y  ocupaciones  campaniformes  y neolíticas,  frente  al  patrón  del  Bronce  Antiguo.

Los testimonios compilados,  pero  significativos  permiten  intuir que en la conformación de los hoyos de Cogotas I intervinieron  prácticas  sociales  muy  pautadas  y reiteradas, no atribuibles sólo a cuestiones instrumentales.  Además,  lejos  de  tratarse  de  un  comportamiento exclusivo de Cogotas I, se verifican esquemas similares entre los grupos agrarios previos. Serían fruto de actividades cotidianas, utilitarias y a su vez ceremoniales, que en ocasiones reprodujeron una suerte de “estética de la deposición” y  que  perpetúan  comportamientos  de una larga trayectoria. 

El  estilo  cerámico de  Cogotas  I  se  caracteriza por patrones decorativos geométricos y no figurativos,  profusamente  representados  y  de  sorprendente amplitud geográfica y perduración temporal.

Rastreamos  la  inspiración  temática  de  la  ornamentación  de  Cogotas  I.  Es  el  tema  clásico  de  su  filiación  o  genealogía.

Los  primeros  testimonios  cerámicos Protocogotas plantean esas influencias múltiples, tanto  coetáneas  como  pretéritas.  Por  una  parte prolongan la cerámica “de basto” o de cocina/almacenaje típica del Bronce Antiguo. Por otra se caracterizan  por  la  adopción  sincrética  de  motivos  incisos  muy  arraigados,  con  un  probable acento ritual. Estos proceden de la tradición calcolítica previa –triángulos, puntillados, etc, y también se inspiran en el campaniforme –composiciones radiales, en friso y metopadas, al interior del borde y con pasta  blanca–  pues  precisamente  motivos  del  estilo Ciempozuelos como la “espiguilla”, los reticulados y las cenefas con puntos al tresbolillo, se encuentran entre los más extendidos.


La génesis autóctona del Boquique y la incisión, y su hondo  rastreo  en  los  antecedentes  prehistóricos, es una idea que, si bien se menciona esporádicamente desde los años 1920, fue sistematizada por Maluquer  de  Motes al  formular  su tesis  de  la  dualidad  de  tradiciones  indígenas  y las procedentes de las ya defenestradas "invasiones": el indigenismo de Cogotas I se sustentaba exclusivamente en la afinidad formal de su decoración incisa respecto a la campaniforme.

Desde finales de los años 1970 diversos autores, de forma simultánea se replantearon  tales  similitudes,  extendiendo  el autoctonismo a toda la cerámica. Desde entonces, la vinculación del estilo Cogotas I con producciones  cerámicas locales  y  precedentes (neolíticas  y  del  campaniforme  Ciempozuelos) se ha consolidado como hipótesis consensuada.


En la mayoría de los yacimientos, existe poco material hasta el punto de que en algunos, se ha encontrado un único vaso asignado a Cogotas I. Estas piezas, podrían ser un elemento que ha llegado mediante el comercio o la imitación acompañada de la producción local.

Pero tras  el  importante  volumen  de  excavaciones arqueológicas  acometidas,  hoy  día  no  puede  invocarse ya lo aleatorio y poco representativo de nuestros  conocimientos,  ni  la  deficiente  conservación del registro, para explicar algunos de los caracteres  más  controvertidos  de  Cogotas  I.  De hecho,  se  tiene  constancia  de  comportamientos regulares,  claramente  pautados de amplia extensión en el espacio y muy dilatada prosecución en el tiempo.


INICIO DEL VIAJE

  • PROTOCÓGOTAS 1.400 adne
  • COGOTAS I PLENO 1.200 - 1.000 adne
  • PRODUCCIÓN DE ESTILO COGOTAS en otros complejos culturales. 1.000 adne


 


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