REGISTRO ARQUEOLÓGICO DEL AÑO: COGOTAS I
La cultura arqueológica de Cogotas I se desarrolla en la Meseta durante el Bronce Medio y Final. Aunque recibe su nombre del castro abulense de Las Cogotas, en cuya base fueron recuperadas unas pocas cerámicas y un hacha plana, fue Pérez de Barradas el que primero la identificó en los areneros del río Manzanares. No obstante, el verdadero mérito de su definición como cultura prehistórica se debe a Maluquer de Motes, quien, a mediados de los años cincuenta, reparó en la personalidad de sus cerámicas. Portadoras de unas abigarradas decoraciones geométricas realizadas mediante técnica incisa, excisa y de boquique, destacan por la incrustación de pasta blanca en sus superficies.
Salvo contados castros como Las Cogotas, el Cerro del Berrueco o Ecce Homo, la mayor parte de los yacimientos asimilables a este mundo se instalan en zonas llanas, ligeramente por encima de los niveles de inundación de los ríos, y se caracterizan por la poca entidad de sus estructuras domésticas (silos, cubetas o fondos de cabaña siempre excavados en el suelo), lo que ha impulsado la creencia de que correspondían a comunidades nómadas.
Técnica: Modelado pellizco y urdido
Acabado: Espatulado, bruñido, decoraciones incisas, excisas y boquique
Modelo de referencia: Cerámica del Bronce de la Meseta: Cogotas I
MODELADO MEDIANTE PELLIZCO
La técnica de modelado en cerámica mediante pellizco es una de las técnicas básicas para comenzar en el mundo de la cerámica.
Esta técnica, utilizada de forma intuitiva por los humanos del neolítico, consiste en dar forma al barro presionándolo directamente con nuestras manos.
La técnica de pellizco es ideal para adiestrar las manos y empezar a interactuar con el material sin necesidad de instrumentos adicionales; solo barro y tus manos son suficientes. Este ejercicio es altamente recomendable para principiantes ya que mejora la destreza y la sensibilidad con el material.
Amasado del Barro:
Comienza amasando el barro para eliminar burbujas de aire y alinear las partículas. Corta un trozo de barro que no sea excesivamente grande y que puedas manejar cómodamente, y con ambas manos forma una bola de arcilla.
Dar forma a la Bola de Arcilla:
Coloca la bola de arcilla en la palma de la mano y con la otra mano, presiona con el dedo pulgar en el centro de la bola para crear un agujero, sin perforar el fondo. Cuando el agujero tenga aproximadamente 1,5 cm de profundidad, comienza a presionar hacia las paredes de la pieza desde el centro para agrandar el agujero.
Presionando el Barro:
Partiendo desde la base de la pieza, presiona desde la base hacia la boca de la pieza mientras la giras suavemente. Esto debe hacerse lentamente para que las paredes se vuelvan más altas y delgadas a medida que avanzas.
Controlando la Forma:
El truco para dominar la forma de la pieza es asegurarte de que siempre que presionas por un lado, uses una zona de la mano como muro de contención en la parte opuesta para evitar deformaciones no deseadas.
MODELADO MEDIANTE ROLLOS O URDIDO
En alfarería, se llama urdido al procedimiento de elaboración de una pieza siguiendo la técnica así denominada y consistente en socavar la “pella” o bola de barro con los dedos o la ayuda de un instrumento rústico o herramientas sencillas. El proceso, cuando se trata de piezas con alzado como las vasijas, se continúa añadiendo rollos o cilindros (“churros”) de arcilla con los que se van levantando las paredes del recipiente.
Esta técnica de modelado con las manos, sin ayuda del torno, usada aún en el siglo XXI en diversas zonas del planeta, ha sido práctica común representativa de la alfarería hecha por mujeres.
Hasta el primer tercio del siglo XX fue técnica habitual entre los alfareros varones, conservada en aquellos talleres con torno no evolucionado, y era el procedimiento habitual para la fabricación de tinajas de grandes tamaños (siendo imposible tornear algo de esas dimensiones a veces colosales).[
ESPATULADO, RASCADO, ALISADO Y BRUÑIDO
El proceso que presentamos en la elaboración de una pieza de la cerámica del Rid es el tratamiento de la superficie. Con éste trabajo se pretende eliminar los defectos de elaboración, regularizar los contornos, alisar las superficies internas o externas y mejorar la textura. Para ello se pueden usar distintos instrumentos además de las manos como cuero, piedra, madera, etc.
Su aplicación se suele realizar cuando la pieza está en dureza de cuero, una textura que imposibilita la manipulación de la misma pero permite su modificación mediante el rascado, el alisado, el espatulado y el bruñido.
El alisado es el más simple: se produce una redistribución de la pasta, eliminando grumos y elementos salientes, dejando la superficie lisa y mate.
Con el raspado se elimina una pequeña capa de pasta, ya que el objeto suele ser cortante, en la superficie blanda de la cerámica dando la sensación de estrías.
El espatulado es un método que pretende dar brillo o lustre y conseguir un acabado fino de la cerámica. Se practica con la pieza seca, pero sin cocer, y con un instrumento duro y áspero mediante un movimiento reiterativo de frotación, dejando por ello las marcas del movimiento.
El bruñido intenta obtener un efecto similar al del pulido: el brillo de la pieza. Sin embargo, se hace con un instrumento muy liso y suave, por medio de un movimiento unidireccional, cuando todavía está en estado semiseco.
DECORACIÓN DE LAS PIEZAS
Decoración incisa. Tanto el Diccionario de términos de arte de Fatás y Borrás, como el Diccionario de términos cerámicos y de alfarería de Antonio Caro Bellido, siguiendo a Gómez-Moreno, definen las técnicas de incisión como conjunto de «cortaduras o entalles» realizados presionando o hendiendo el barro antes de cocerlo, cuando «está a punto de oreo».
La decoración plástica consiste en la aplicación de rollos, mamelones o pequeñas asas a la pieza cuando se encuentra en dureza de cuero.
COCCIÓN REDUCTORA TOTAL O CARBONACIÓN
La carbonación en la cerámica nos llega desde las misma prehistoria. Durante este año, vamos a estudiar las piezas de los yacimientos de Cogotas I de la Edad del Bronce, culturas que realizaban carbonaciones lo que permitía que las piezas cerámicas realizadas tuvieran esa magia del negro metálico.
Lógicamente el color negro puede llegar de la coloración de las arcillas, incluyendo la utilización de pastas con gran cantidad de manganeso, pero la cerámica negra suele ser causa de una gran reducción o carbonación dentro del horno, generalmente realizado en arcilla roja de baja temperatura.
Algunas de las piezas así realizadas contrastan el bruñido de la pieza con la decoración incisa, excisa y impresa, que muestra mate sobre brillo en el resultado final.
La cerámica auténticamente negra requiere una ausencia total de aire y por tanto de oxigeno en el interior del horno.
MODELOS DEL TALLER
Vaso Protocogotas u "Horizonte Cogeces" de entre los siglos XVI y XIII adne en el que se aprecia la ausencia de motivos excisos y boquique y predominan los incisos de espigas y reticulados. Aunque en este momento las decoraciones son más parcas y en pocas ocasiones cubren todo el cuerpo de la pieza, en esta caso hemos elegido un modelo burgalés de La Yecla en Santo Domingo de Silos como muestra.
El perfil carenado con inflexión alta y cuerpo inferior cuenquiforme.
Cuenco carenado con perfil en suave "S" perteneciente al Horizonte Cogeces o Protococotas de entre los siglos XVI y XIII adne en el que se aprecia la ausencia de motivos excisos aunque sí existe decoración incisa mediante boquique. Aún así, predominan los incisos de espigas y reticulados. Aunque en este momento las decoraciones son más parcas y en pocas ocasiones cubren todo el cuerpo de la pieza, en esta caso hemos elegido un modelo vallisoletano de Cogeces del Monte como muestra.
El perfil carenado con inflexión alta-media y cuerpo inferior cuenquiforme.





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